Anoche me acosté pronto porque tenía que madrugar para ir al cole, aunque no tenía nada sueño. Mi papá me había leído un cuento que él se había inventado sobre un niño que le gustaba mucho el mar, su papá era marinero en un barco que navegaba muy lejos y el niño siempre se dormía mirando el mar por la ventana, ese mar que aunque pasara mucho tiempo siempre le traía a su papá. Mi papá es un gran inventor de historias ¿sabéis? y aunque no se lo diga, él sabe que le admiro, porque no es nada fácil escuchar mucho tiempo a alguien sin cansarte, y yo nunca me canso de las historias de mi papá.
Ellos pensaban que yo ya estaría durmiendo y como ya iba siendo un poco tarde apagaron la televisión y se fueron a su cuarto. Mis papás nunca se duermen cuando se acuestan y se quedan hablando un montón de tiempo de cosas, de muchas cosas, del día a día, del futuro, de libros, de personas, de trabajo, de Dios...
Pero yo siempre sé cuando van a dejar de hablar para ponerse a dormir, porque tienen una palabra secreta. Es la palabra que a mí más me gusta y es con la que casi todo el tiempo acaban las conversaciones entre ellos dos. Dicen: Te amo.
Entonces mis papás se miran con esa mirada secreta que todavía no he conseguido descifrar, pero sé que hablan con ella, que se dicen más cosas que las que se pudiesen decir en todo el día hablando. A eso yo lo llamo hacer el amor sutílmente, y a mi me encanta que mis papás se quieran tanto, y me gustaría que cuando fuesen viejos, todavía conservaran ese brillo en los ojos con el que podrían iluminar un pueblo entero.
Después de eso se callan, pero no se duermen. Casi todas las noches mis papás rezan. Mi papá no habla en voz alta pero yo sé que está rezando porque le gusta agradecer todo lo que le pasa, y sobre todo, todas las cosas buenas que nos pasan a mamá y a mí.
Mamá no sabe rezar en voz baja. A lo mejor piensa que Dios la va a escuchar más si habla más alto, o a lo mejor es para que papá la escuche y así no rezar los dos lo mismo.
Anoche me di cuenta de algo. Somos tontos, todos, todo el mundo es tonto, y voy a explicar por qué.
Mi mamá pedió a Dios que protegiera siempre a su hijo, es decir, a mí, y yo le di gracias a Dios por mandarme una mamá que me protegiese. Después, yo pedí a Dios que cuidara siempre de mamá, y mamá le dio las gracias por haberle dado un hijo que cuida tanto de ella.
¡Eh! ¡Dios es un chistoso!
Yo creía que Dios estaba lejos pero no, anoche descubrí que no. Hay muchas personas que están dispuestas a hacer creer a los demás que Dios es tan infinito que es inalcanzable...
No es verdad, yo sé que no. Si Dios puso a mis papás en mi camino, es porque mis papás tienen una pequeña parte de Dios y por eso me cuidan y me quieren tanto, y yo, soy otra parte pequeña de Dios que también los quiere mucho y cuido de ellos aunque sea pequeño.
A mamá le mato los bichos que entran por la ventana y le dan mucho miedo, y a papá, le ayudo a poner la mesa y a cocinar mientras mamá viene del trabajo.
Creo que después de hablar de Dios, algunos, muchos, pensaréis que soy Cristiano, Católico, o de alguna religión...
No es así, no estoy bautizado, ni hice la comunión, y no creo que vaya a casarme.
Mis papás no me bautizaron porque quieren que lo haga yo cuando sepa lo que hago y para qué es eso. Ahora que tengo unos pocos años, he decidido que no voy a bautizarme. El sacerdote que va a mi colegio me dijo que no estar bautizado era pecado porque no me había quitado el pecado original. ¿Cómo voy a tener un pecado si no he hecho nada? Además, ¿Quien le ha dicho eso al sacerdote? porque Dios no se lo ha dicho, Dios jamás le diría a una persona lo que tiene que hacer porque Dios nos hizo ilimitados y libres.
Claro que ahora que lo pienso, si el sacerdote se dedica a bautizar y yo no me bautizo, él no trabaja, y entonces no come...
Pobre, mañana le voy a decir a mis papás si me dejan que le traiga a comer a nuestra casa, por lo menos que no esté un día sin comer por no haberme bautizado yo.
También me dijo que si no había hecho la comunión era otro pecado. Yo no sé si es que se ha equivocado de palabra, porque mi papá dice que comunión significa comunicación, unión... Si yo hablo con Dios todos los días y hasta he descubierto que todas las personas aunque no lo sepamos, somos un trocito de Dios ¿para que tengo que comprarme un traje que no me gusta, ir a hacer un ritual que no me gusta, y hacer cosas que no me gustan sólo porque sea pecado?
Mis papás me han enseñado a no discriminar a nadie por ninguna cosa, a ser tolerante, a respetar a todas las personas, animales o cosas; a ser bueno, a ayudar a los que no tienen, a ayudar a todo el mundo en general sean buenos o malos, porque todos se merecen una oportunidad más para aprender...
Yo creo que somos ilimitados, aunque cuando sois mayores os limitéis y dejéis que otras personas piensen por vosotros... Ya no os acordáis de cuando erais pequeños y os hacíais preguntas, porque ahora pensáis que lo sabéis todo de la vida, y cuando una persona cree que lo sabe todo, no aprende nada porque no tiene la mente abierta para aprender. Limitáis vuestra mente y todas las cosas, y por eso cuando somos pequeños, aunque sea de estatura, somos más grandes ante el universo.
La palabra pecado significaba en arameo (lengua hablada por Jesús) "olvido", "dejar a un lado", pero no tenía el significado que hoy se le da en la religión, como algo grave o que nos pueda llevar al infierno.
ResponderEliminarLo cierto Pablo, es que no existe el pecado como tal, en esos términos, sino nuestra buena o mala conducta en base a la libertad que Dios nos ha dado a todos; y mucho menos existe el infierno, un lugar creado por algunos hombres para manipular al resto de la humanidad y tenerla bajo su dominio.
Somos la combinación de esa parte de Dios de la que tú hablas, y otra parte que es nuestra libertad.
Cuanto más nos "olvidemos" de quiénes somos, más lejos estaremos de Dios; y cuanto mejor actuemos cada día de nuestras vidas, más cercanos estaremos de él, es decir, seremos Dios mismo.
Esa es la verdad, Pablo, y tú lo has mostrado muy bien en tu artículo.
J.
Lo que pasa J es que le damos demasiada importancia a determinar que es el bien o el mal, y luego a la hora de la verdad no hacemos nada, o no lo hacemos como pensamos, o tenemos prejuicios, o somos intolerantes, o nos faltan respuestas y no tenemos donde buscarlas...
ResponderEliminarMi papá y mi mamá siempre me responden a todas las preguntas llamando a las cosas por su nombre, a las buenas y a las malas, pero a mi nadie me va a engañar ningún día ni nadie va a tener que pensar por mí. A todos los mandamases sobre todo les gusta hablar y hablar y que le pregunten lo menos posible... Yo sólo tengo once años, J, pero podría dejar callados a muchos. Sobre todo a la gente que habla demasiado y luego no hace nada.
Algunos dicen que hay que ayudar al prójimo, pero sólo lo dicen, no lo hacen ellos, porque también tienen esos prejuicios y esas intolerancias. En realidad es una suma de poder del que no quieren desquitarse.
Mis papás me han enseñado con el ejemplo,porque nunca les he oído decir a nadie que es lo bueno y que es lo malo, lo han hecho y ya está, y de eso he aprendido yo y también mis hermanos (de los que hablaré en alguna entrada).
Gracias por comentar J porque ya creía que nadie leía esta cosa.
Gracias, un abrazo grande.
y yo digo que eres un marica
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